TAEKWONDO Y HAPKIDO DOS DISCIPLINAS COMPLEMENTARIAS
La denominación Taekwondo es adoptada en 1957 por los maestros de distintas
escuelas de artes marciales coreanas y es en 1965 cuando el maestro Choi Honghi
(General de cuatro estrellas del ejercito coreano y a la postre Ministro de Defensa de la
República de Corea del Sur) es nombrado presidente de la recién fundada Korean
Taekwondo Association. De esta forma, el General Choi Honghi impuso el Taekwondo
como disciplina de entrenamiento de las Fuerzas Armadas coreanas. Por esa época, el
Taekwondo hizo posible la síntesis en una escuela única de lo esencial de los distintos
estilos de lucha coreanos basados en el combate a distancia usando golpes de brazos y
piernas y se convirtió, en suma, en el heredero del Tae Kyum tradicional.
A diferencia del Taekwondo, el Hapkido sintetiza en un sólo método educativo toda la
tradición marcial del Dayto Ryo Aikijujutsu japonés (del que surge como escuela
moderna el Aikido) y lo mejor de las artes marciales tradicionales de Corea,
especialmente del Tae Kyum. Su consolidación institucional como arte de lucha en
Corea fue, sin embargo, mucho mas modesta que la del Taekwondo. El maestro Choi
Yong Sul no era ciertamente un ilustre General del poderoso ejército coreano. Era un
ciudadano normal sin cargo relevante alguno y que, carente de influencias o de
ambiciones políticas, se limitaba sólo a enseñar sus conocimientos en su humilde
escuela de Seúl. Tal es así que la denominación y la creación de una escuela oficial de
Hapkido se debió a la tarea emprendida por su alumno mas aventajado, el maestro Ji
Jan Jae. El maestro Ji fundó el Hapkido tal y como lo conocemos hoy en día en 1959 y,
dos años mas tarde, en 1961 fue contratado por el gobierno surcoreano para instruir a
las Fuerzas de Seguridad Presidenciales en técnicas de lucha, cargo que ocupó hasta
1979.
Hoy en día el Hapkido y el Taekwondo comparten un estatus parecido en el estado
coreano y a pesar de las diferencias existentes entre ambas disciplinas, la práctica del
Hapkido y del TKD se desarrola de forma integrada y complementaria (no conviene
olvidar que ambas son herederas legítimas del Tae Kyum tradicional). De esta forma,
los maestros y monitores se forman simultáneamente en ambas disciplinas e imparten
sus conocimientos de forma paralela.
Siendo Taekwondo y Hapkido las disciplinas marciales coreanas más difundidas por
todo el mundo, la práctica del Taekwondo se ha desarrolado, sin embargo, más
rápidamente en el mundo como disciplina deportiva olímpica, mientras que la difusión
del Hapkido se ha visto frenada, en parte, por el gran éxito del Taekwondo y en parte
por los condicionantes institucionales de su origen. Tal vez la mayor diferencia entre
ambas disciplinas resida en que la práctica del TKD se ha orientado hacia una dirección
predominantemente competitiva (y de ahí su desarrolo como deporte de competición)
y la práctica del Hapkido ha mantenido más intacto su bagaje marcial.











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